Los autónomos y la Sociedad de la Información
Hace unos meses me pidieron mis amigos de UPTA-Andalucía escribirles mi visión sobre la situación y posibilidades del colectivo de los autónomos ante el reto de la Sociedad de la Información. Posteo aquí mis palabras para compartirlas con vosotros ahora que podemos.
Pero esta nueva Sociedad no aparece sola, sino que trae consigo la aparición de nuevas necesidades no gratuitas. El papel que antes jugaba la educación o la sanidad, bienes necesarios y por ello que nuestros gobiernos debían facilitarnos, hoy en día lo juega esa necesidad de estar conectados, tener las herramientas necesarias (equipos informáticos, aplicaciones, etc.) para así tener acceso a la información contenida en Internet. Lo que antes suponía enviar una carta, hoy se solucionar a través de un rápido correo electrónico. Las transacciones bancarias, nuestras compras, el pago de tributos o las colas en ventanillas han sido sustituidas en muchos casos por un par de clicks en algo que ya todos conocemos como ratón, lo que combinado con nuestra forma de vida actual, hace del tener todo ello a nuestro alcance una necesidad primordial. Nuestra sociedad está educada y cuenta con modernos sistemas de sanidad, pero aún carece en muchos casos de estos nuevos bienes tecnológicos. En aquellas zonas o colectivos donde esto aún ocurre y las nuevas tecnologías aún no se han asimilado, es donde encontramos el llamado efecto de brecha digital, una brecha que hace referencia a la distancia entre dicho colectivo y la ya nombrada Sociedad de la Información.
Ahora bien, este cambio en la Sociedad no ha comenzado gracias al ciudadano de a pie. Empresas de todos los sectores y tamaños han ido vislumbrando con anterioridad las enormes oportunidades que brindan estas nuevas tecnologías y la capacidad para crear valor en sus negocios a través de los cambios que éstas traen consigo. Pocas son las que han podido dejar al margen este fenómeno y mínimo el número de ellas que haciéndolo han podido sobrevivir. La competitividad extrema y cada vez mayor de los mercados actuales ha dejado sin posibilidades a numerosas entidades que no han logrado o no han querido asimilar el uso de las nuevas tecnologías en su gestión o procesos productivos.
Es, en esta sociedad y no en otra, en la que ahora el colectivo de los autónomos como cualquier otro, ha de desenvolverse y desarrollar su negocio. Un colectivo en el que aún se cuenta con importantes signos de brecha digital, pero en el que con las posibilidades que brinda el marco definido por el nuevo estatuto del trabajador autómos hace estar en disposición de incorporar esta nueva forma de funcionar. Hay para ello muchas tareas pendientes, de las que sin duda cabe resaltar:
No es un colectivo aislado o solo en este reto. Administraciones públicas y agentes sociales están obligados a realizar los esfuerzos necesarios para garantizar las ayudas que sirvan al colectivo para conseguir la incorporación a esta nueva sociedad. Las asociaciones que aglutinan al colectivo tienen asimismo la responsabilidad de velar para esto sea así. La responsabilidad de que medidas como la pasada iniciativa e-Autónomo para la adquisición de equipos informáticos no se queden en un hecho aislado, sino en el punto de partida de un trayecto que nos ayude a disponer también de las aplicaciones informáticas y comunicaciones necesarias para alcanzar el objetivo: "El colectivo incorporado en la Sociedad de la Información, altamente competitivo y preocupado por la generación de valor a partir de las nuevas tecnologías de la información". Hacia ello estoy seguro que irá. "
Artículo publicado en revista SOMOS. Diciembre 2007.
"Es mucho lo que nuestra sociedad ha avanzado en las últimas décadas. La electrónica, las comunicaciones móviles, la televisión digital y, en general, las nuevas tecnologías y, especialmente Internet, se han incorporado a todos los planos de nuestra vida. Nuestros hogares, nuestras conductas, la forma de hacer las cosas o nuestra manera de comunicarnos han sido los primeros afectados por este fenómeno y nosotros testigos de su evolución. Se está dando lugar con ello a una nueva sociedad, la llamada Sociedad de la Información y del Conocimiento, una sociedad en la que todos estamos conectados y con acceso ilimitado a todos los datos contenidos ese gran banco de información que conocemos como Internet. Justo ahí nos encontramos.Pero esta nueva Sociedad no aparece sola, sino que trae consigo la aparición de nuevas necesidades no gratuitas. El papel que antes jugaba la educación o la sanidad, bienes necesarios y por ello que nuestros gobiernos debían facilitarnos, hoy en día lo juega esa necesidad de estar conectados, tener las herramientas necesarias (equipos informáticos, aplicaciones, etc.) para así tener acceso a la información contenida en Internet. Lo que antes suponía enviar una carta, hoy se solucionar a través de un rápido correo electrónico. Las transacciones bancarias, nuestras compras, el pago de tributos o las colas en ventanillas han sido sustituidas en muchos casos por un par de clicks en algo que ya todos conocemos como ratón, lo que combinado con nuestra forma de vida actual, hace del tener todo ello a nuestro alcance una necesidad primordial. Nuestra sociedad está educada y cuenta con modernos sistemas de sanidad, pero aún carece en muchos casos de estos nuevos bienes tecnológicos. En aquellas zonas o colectivos donde esto aún ocurre y las nuevas tecnologías aún no se han asimilado, es donde encontramos el llamado efecto de brecha digital, una brecha que hace referencia a la distancia entre dicho colectivo y la ya nombrada Sociedad de la Información.
Ahora bien, este cambio en la Sociedad no ha comenzado gracias al ciudadano de a pie. Empresas de todos los sectores y tamaños han ido vislumbrando con anterioridad las enormes oportunidades que brindan estas nuevas tecnologías y la capacidad para crear valor en sus negocios a través de los cambios que éstas traen consigo. Pocas son las que han podido dejar al margen este fenómeno y mínimo el número de ellas que haciéndolo han podido sobrevivir. La competitividad extrema y cada vez mayor de los mercados actuales ha dejado sin posibilidades a numerosas entidades que no han logrado o no han querido asimilar el uso de las nuevas tecnologías en su gestión o procesos productivos.
Es, en esta sociedad y no en otra, en la que ahora el colectivo de los autónomos como cualquier otro, ha de desenvolverse y desarrollar su negocio. Un colectivo en el que aún se cuenta con importantes signos de brecha digital, pero en el que con las posibilidades que brinda el marco definido por el nuevo estatuto del trabajador autómos hace estar en disposición de incorporar esta nueva forma de funcionar. Hay para ello muchas tareas pendientes, de las que sin duda cabe resaltar:
- Formación. Específicamente dirigida al uso del software e Internet. Orientada por tanto a alfabetizar digitalmente a nuestro colectivo y disminuir la percepción de dificultad o riesgo en el uso de estas nuevas herramientas.
- Adquisición de las herramientas necesarias. Tanto equipamiento informático, como conexiones a Internet y, en especial, el software necesario para el acceso a internet y gestión de nuestros negocios.
- Promoción de nuestros negocios en Internet para darlos a conocer en el mercado al que nos da acceso la red. Un mercado sin fronteras con millones de usuarios repartidos por el mundo y accesible a un coste hasta ahora no asumible por nuestro colectivo.
- Incorporación de mecanismos de venta electrónica a los métodos tradicionales de venta y poner en marcha con ello un escaparate de nuestros negocios en Internet visible a los millones de usuarios de la red. Iniciativas como la de Autoempleo-Andalucía, puesta en marcha por UPTA-Andalucía, ya nos proponen desde hace tiempo opciones en este sentido.
- Incorporación de las nuevas tecnologías a los diferentes procesos productivos y de gestión de nuestros negocios. Las compras, la facturación, la gestión laboral o la captación de personal son sólo algunos ejemplos del tipo de operaciones para las que Internet y las nuevas tecnologías ofrecen alternativas cuyo descarte supondría ya hoy en día una pérdida de competitividad para el negocio.
No es un colectivo aislado o solo en este reto. Administraciones públicas y agentes sociales están obligados a realizar los esfuerzos necesarios para garantizar las ayudas que sirvan al colectivo para conseguir la incorporación a esta nueva sociedad. Las asociaciones que aglutinan al colectivo tienen asimismo la responsabilidad de velar para esto sea así. La responsabilidad de que medidas como la pasada iniciativa e-Autónomo para la adquisición de equipos informáticos no se queden en un hecho aislado, sino en el punto de partida de un trayecto que nos ayude a disponer también de las aplicaciones informáticas y comunicaciones necesarias para alcanzar el objetivo: "El colectivo incorporado en la Sociedad de la Información, altamente competitivo y preocupado por la generación de valor a partir de las nuevas tecnologías de la información". Hacia ello estoy seguro que irá. "
