no todo sera igual

Con el devenir de los tiempos, con el paso de los días, se producen (¿infinitos?) cambios, algunos imperceptibles, algunos (pocos) trascendentes... Unos llaman la atención; otros, simplemente, parece que no ocurren... Sin embargo, hay un pequeño, muy pequeño, conjunto de ellos que marcan etapas, que dejan huella. Son ese tipo de cambios que tienen el privilegio de establecer un antes y un después...

Y es que aún recuerdo aquella primera vez, aquel día en que te conocí... Recién salido de la Universidad, y con ganas de dar tus primeros pasos en el mundo laboral. Tímido, pero con muchas ganas. Después de aquella primera entrevista, no hizo falta más para tener claro que había que contar contigo.

También recuerdo el primer proyecto, upgrade, que desarrollaste casi en solitario. Venías, de vez en cuando, y comentabas los avances, las dudas, los problemas y, al final, como no podía ser de otra manera, salió adelante ese proyecto y se terminó.

Desde entonces, y durante muchos meses, hemos convivido día a día, trabajado codo con codo, en mil y un proyectos, de día... de noche. Le ponías música a los proyectos, no sólo por las canciones que sonaban en tu ordenador, sino también por el código que salía de tus teclas.

Hemos compartido aventuras y peripecias, momentos buenos, y momentos mejores, proyectos, almuerzos, código, ideas, cervezas y bugs, y hasta una boda con su despedida... Has sabido darle color a la empresa y ganarte la admiración de los que te rodean, y la mía en particular, por muchos motivos.

Y hoy será la última vez que tenga el privilegio de tenerte ahí enfrente, como compañero de trabajo, como un EMERGYANO con mayúsculas... Pero eso no quita que vayas a dejar tu sello, impreso, aquí, para siempre.

Te voy a echar de menos, gcoronel, te voy a echar de menos, compañero.

¡Hasta pronto, Gum!