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Mayo 22 06:16

La complicada y relativa tarea de motivar

Desde que me encomedaron la curiosa tarea de llevar la administración de los Recursos Humanos en Emergya, una de las cosas que ha mantenido mi interés en altos niveles desde el principio y ha conseguido crearme los mayores dolores de cabeza ha sido el tema éste tan sonado de motivar a los equipos.

Se habla a menudo en este ambiente de los RRHH de atraer el talento, de conseguir que la gente que conforme los distintos equipos de una empresa sea la más adecuada para el puesto en cuestión. Esto es algo bastante complicado, pues conocer a las personas lo es, y mucho más teniendo en cuenta que los seres humanos somos cambiantes, pasamos por rachas y tenemos intereses distintos a medida que evolucionamos. Sin embargo, aunque ésta puede ser una tarea complicada, algo en lo que confluyen la experiencia, el conocimiento del lugar y la gente con quien trabajas y, quizá también, la intuición, hace que la labor ruede con más o menos naturalidad.

A partir de ese momento, lo que verdaderamente supone un reto es conseguir que esas personas que entran, así como las que ya estaban, se sientan a gusto, motivados e ilusionados con su trabajo. Eso sí es una tarea de cuidado, no sólo porque es difícil en un momento dado, sino porque es algo continuo, que no tiene principio y fin.

Mientras haya personas trabajando en la empresa, todos y en todo momento deben tener este campo cubierto, porque en cualquier momento una persona puede desmotivarse. No es conseguir un objetivo y listo, es trabajar día a día, estudiar y fijarse en cada detalle, escuchar cada propuesta y pequeño comentario, a favor o en contra de las medidas tomadas, de los servicios, de las condiciones, incluso estar atento al estado de ánimo de cada uno.

Al hilo de esto me llamó la atención un artículo sobre la fórmula con que Google pretende solucionar parte de esta cuestión. Si bien las prestaciones sociales y los servicios que ofrece a sus empleados -una de las razones que ha dado más prestigio a esta compañía- han valido para dar el primer paso de atraer al talento, a la hora de conservarlo, parece que esas medidas no son suficientes. La llamada "fuga de talentos" ha afectado también al gigante Google.

Para tratar de detectar el mal antes de que se produzca, la compañía trabaja ahora en un "algoritmo" que revele cuáles de los empleados de Google tienen más probabilidad de querer dejar la compañía. Para ello, se estudiarán documentos de ascensos, informes de empleados y datos históricos de las nóminas. A partir de ahí, me imagino, la idea será "ir a por esas personas" y trabajar con el objetivo de que finalmente decidan quedarse, sea a costa de motivaciones económicas o integrales.

El artículo me dejó un poco fría. No porque la iniciativa sea mala: todo lo que se haga para que la gente esté a gusto y quiera quedarse en la empresa me parece bien; pero me asustó un poco la forma tan calculada de trabajar. Me recuerda los numerosos métodos o procedimientos que usamos para las diversas áreas de trabajo. Y lo vi con cierto vértigo.

Las personas no atendemos a números, ni a razones matemáticas, y en la mayoría de los casos, aunque parezca lo contrario, no valoramos tanto temas como el dinero o los ascensos, al menos, no creo que sea lo único que tenemos en la cabeza cuando decidimos cambiar. Y lo más importante, desde el punto de vista de la empresa, en mi opinión, el esfuerzo mayor debe estar en el trabajo diario con cada persona para que esté a gusto en su puesto, con sus condicones, con su equipo; no atender a esto cuando un algoritmo dé la señal de alarma.

De ahí a ponerme a pensar si lo que hacemos es suficiente para crear buenos ambientes de trabajo, si la atención sobre cada uno es realmente reveladora y si se podrían poner en marcha más y mejores iniciativas, no ha habido más que un pasito.

Está claro que la pobre Google tiene miles de trabajadores y la tarea, como diría nuestro gerente, debe ser titánica.  No se le puede criticar, por tanto, con tanta soltura. Es con 50 y la cosa es realmente difícil... Pero las personas somos eso, personas, y, como en Matrix, los mundos perfectos no nos van. Controlarnos no es fácil, afortunadamente :-) Y ahí está también lo interesante y lo duro de este trabajo, la incertidumbre de saber que cualquier persona es impredecible. Perder eso es perder mucho y desde nuestro equipo de RRHH que cada persona es un mundo es una premisa sabida y aceptada. Y con mucho gusto ... :-)

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