La noche del viernes me acosté nervioso, pensando en que me podía quedar dormido, qué portátil me llevaría, quién vendría, quién no...; me desperté a las 4.00, a las 6.00 y finalmente a las 7.30.

Ya duchado y equipado, me fui para la E.T.S.I.I. recorriendo el camino que tantas veces me recorrí durante años pasados.