En estos últimos años, la Web se ha transformado. La Web 2.0 permite que usuarios y usuarias interactúen con el propio portal o entre sí, por lo que resulta impensable mantener un portal cerrado. Quienes lo usan exigen participar, aportar información, comunicarse con personas afines, etc.
Las Administraciones Públicas que se plantean abrir servicios participativos tienen dudas sobre si realmente se puede confiar en quienes usan sus aplicaciones para cederles parte del control de la información.